viernes, 21 de enero de 2011

COSQUÍN


Soñar con la otra mitad del mundo
en un festival de baile, violines y tambores.
Descuidar el horario, por qué no, para dar el último zapateado
y rendirle cuentas solamente al corazón.
El corazón, que se escapa por las calles abarrotadas de gente,
robada de su trabajo hasta el día después.
Al estallido de guitarras, el vino asumirá la noche
como a una ramera a punto de ser honrada
y los ponchos, las tiendas, el olor a pizza y  carne asada,
saldrán a saludar las puertas abiertas donde no cabe ni una mosca.
Los jóvenes avanzarán halagando a los maestros
y en alguna esquina  se canjeará el miedo por un minuto más de existencia.
Dejar el centro vacío
donde sólo anidarán las aspiraciones de ser un  trozo de noche,
una confusión de pueblo,
y el sabor poético del folclore,
sobreviviendo más allá del cerro.
                                                                                                                                                 

X.M.

2 comentarios:

candela dijo...

Que bonitas palabras! es lindo que, con tanto discurso vació que anda circulado por ahí, se le de la palabra al corazón...
Veo que estas disfruntando de tu viaje y espero que sigas disfrutando de tu viaje..
besos

XULIA MARIA dijo...

Gracias Candelita. Te mando un monton de besos mi queridísima amiga.