sábado, 19 de febrero de 2011


 
Puedo crearte
salir una mañana y pedirle a las rosas
que me repongan de la primavera.
Fundar un mundo minúsculo
a la altura de mis supersticiones,
atravesar las aguas sin contingencias 
y pensar que soy más verdad que el océano.
Puedo volver y cobijarme con las hechiceras
dulces locas del caldero
donde remueven las especias con laurel,  
hojas de roble y anís verde.
Transgredir con la pócima liviana,
cambiarla por el delirio,
dejar el sueño ausente, la distancia,
añadir el ansia y los abrazos
envenenar de sexo la mirada
y retorcer en la boca un beso
que se muere de tanto inventarse.

X.M.

Foto. JOHN WILLIAM W.